jueves 7 de mayo de 2009

Con una voz distinta

Intro |
Con una voz distinta se titula la adaptación o puesta en escena que hizo Miguel Ángel Ortiz basado en la obra poética de Gilberto Owen (1904-1952), un poeta mexicano, originario de Rosario, Sinaloa.
Fue autor de Desvelo (1923, editado de manera póstuma), La llama fría (1925), Novela como nube (1926), Línea (1930) y Perseo vencido (1948). Fue coolaborador de la revista Falange que dirigía Torres Bodet y formó parte del grupo llamado "Los contemporaneos" junto con Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, José Gorostiza, Carlos Pellicer, de todos ellos Owen es el menos conocido, siempre tuvo que perseguir susu publicaciones (lástima que no existian los blogs). El grupo tomó el nombre de la revista, cuya publicación comenzó en 1928. Realmente no existió un programa definido o un manifiesto generacional, aunque sí era evidente que todos aquellos que publicaron en la revista compartían un afán por modernizar no sólo la literatura, sino una buena parte de los aspectos más significativos de la cultura.




El Naufragio de Gilberto Owen 

"...Esta mañana me consume en su rescoldo la conciencia de mis llagas;
sin ella no creería en la escalera inaccesible de la noche
ni en su hermoso guardián insobornable:
aquí me hirió su mano, aquí su sueño,
en Emel su sonrisa, en luz su poesía,
su desamor me agobia en tu mirada.
Y luché contra el mar toda la noche,
desde Homero hasta Joseph Conrad,
para llegar a tu rostro desierto
y en su arena leer que nada espere,
que no espere misterio, que no espere.

Con la mañana derogaron las estrellas sus señales y sus leyes
y es inútil que el cartógrafo dibuje ríos secos en la palma de la mano."

Tu nombre, poesía de Gilberto Owen 

Y saber luego que eres tú
barca de brisa contra mis peñascos;
y saber luego que eres tú
viento de hielo sobre mis trigales humillados e írritos:
frágil contra la altura de mi frente,
mortal para mis ojos,
inflexible a mi oído y esclava de mi lengua.

Nadie me dijo el nombre de la rosa, lo supe con olerte,
enamorada virgen que hoy me dueles a flor en amor dada.

Trepar, trepar sin pausa de una espina a la otra
y ser ésta la espina cuadragésima,
y estar siempre tan cerca tu enigma de mi mano,
pero siempre una brasa más arriba,
siempre esa larga espera entre mirar la hora
y volver a mirarla un instante después.

Y hallar al fin, exangüe y desolado,
descubrir que es en mí donde tú estabas,
porque tú estás en todas partes
y no sólo en el cielo donde yo te he buscado,
que eres tú, que no yo, tuya y no mía,
la voz que se desangra por mis llagas.


Al espejo  de Gilberto Owen 

Me quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de fantasmas.
Adentro todos trenzan sus efímeros lazos,
yo solo afuera, y sin amor, mas prisionero,
yo, mozo de cordel, con mi lamento, a tu ventana,
yo, nuevo triste, yo, nuevo romántico.

El martes de Gilberto Owen 


Pero me romperé. Me he de romper, granada 
en la que ya no caben los candentes espejos biselados, 
y lo que fui de oculto y leal saldrá a los vientos: 

Subirán por la tarde purpúrea de ese grano, 
o bajarán al ínfimo ataúd de ese otro, 
y han de decir: 'Un poco de humo 
se retorcía en cada gota de su sangre'. 
Y en el humo leerán las pausas sin sentido 
que yo no escribí nunca por gritarlas 
y subir en el grito a la espuma de sueño de la vida. 

A la mitad de una canción, quebrada 
en áspero clamor de cuerda rota.


1 comentarios:

aby dijo...

me gusta tu trabajo =) bien !!!